Sueño en Oriente

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Hasta el cuarenta de Mayo no te quites el sayo

Aulaga

Mayo 24

Después del sueño de los peces sobre el cemento, tomamos dirección hacia el Jade Bude Temple, bajo un tórrido sol y en medio de un terrible tráfico dominado por un doble de “Kojak”. Para aquellos que han nacido después de 1960, un personaje policíaco sin un pelo en la cabeza.

Llegamos al templo del Buda de Jade, y en principio el sosiego no apareció, hasta llegar el momento de los servicios de los monjes budistas; ellos tranquilizaron con sus cánticos, nuestros ánimos revueltos por la promiscuidad de los cuerpos ansiosos de novedades.

Calmaron también la agresión de los flashes de las cámaras de las docenas de turistas que se acercaron al templo en este caluroso día de Mayo.

Sólo el verdadero Buda de Jade yacía en postura de Loto, impasible y salvaguardado por dos jóvenes devotas y un letrero que mostraba una enorme “equis” sobre cualquier artefacto fotográfico…

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DRÁCULA, UN ARQUETIPO UNIVERSAL

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Siempre me fascinaron los vampiros, hoy sé que le tenía miedo a la intimidad, miedo y deseo…

lilylahijadelencargado

Drácula-4- El 26 de mayo de 1897, hoy hace 118 años se publicó en Londres una novela de terror que tendría una importància fundamental en el genero. Un escritor irlandès de cincuenta años llamado Abraham Stoker fue su creador y la novela se llamaba “Drácula” dracula-10- “Drácula” es una novela escrita en primera persona utilizando la técnica epistolar, de memorándums y de diarios personales. Aunque se trata claramente de una novela de terror, trasciende los estilemas del género introduciendo tangencialmente temas como la sexualidad, el colonialismo o el papel de la mujer a finales del siglo XIX en la Inglaterra victoriana. Se podría considerar, también, una novela gótica y romántica. Todos conocemos sobradamente al arquetipo del “vampiro” y éste ya existía antes de que Stoker le diera nombre, forma y personalidad y este personaje de Stoker ha tomado innumerables formas en distintos medios: teatro, cine, comics, televisión, etc. perdurando vigorosamente hasta nuestros…

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AMIGUERA

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IMG_2144Nos conocimos, ella y yo en el segundo año del siglo veintiuno. Ella en el celuloide, yo como espectadora de “Kalibre35”. Me acompañaba Juan Carlos Vargas, también amigo de Juana, actor y co-protagonista. El argumento de la película, trataba de “gente obsesionada por el cine. Andres, Federico y Luis, quienes ante la imposibilidad de conseguir financiación para una realización cinematográfica, deciden asaltar un banco. Akira, una joven actriz entusiasta, se vuelve cómplice de todos sus proyectos e ilusiones….”.

Volví a ver a “Akira” después, o sea a Juana Acosta, cuando buscaba atrezzo para un papel en la serie “policías”.  Estaba en la casa de una amiga común, también actriz y le pedí que me la presentara. Estaba buscando un rostro para escribir un guión. Era parte de mis deberes como estudiante de escritura de guiones. Con el tiempo nos hicimos amigas.

Primero debo indicarles el origen de mi afición por el cine y los amigos. En 1970 entré en el hoy desaparecido “Teatro Murillo”, era una niña y mi capacidad de asombro no tenía límites. Vi a Joe Cocker realizando su versión de I get by with a little help from my fiends (sigo adelante gracias a la ayuda de mis amigos) de los Beatles. Enseguida me identifiqué con su intención, recordé también lo que mi tía abuela “Tía Titi” me había comentado al respecto de las líneas de la palma de mi mano, a los seis años. Ella quería leerme el futuro. Me dijo:”Muy querida, muchos viajes”.

Me atreví a volar, confiaba en ese tipo de ayuda que te permite seguir adelante. Encontré mucho apoyo en mis amigos para hacer realidad mi sueño de conocer el mundo.

Pero aún tengo más sueños que cumplir y quise saber cómo nosotras las mujeres y en particular las “Amigueras” como Juana y yo, manteníamos el tejido afectivo que da calma a nuestro convulso mundo interior y nos permite recordar quienes somos en realidad.

Averigüe que la doctora Laura Cousino Klein y un grupo de estudio de la Universidad de California, habían deducido que las mujeres, al contrario que los hombres, cuando sentían estrés no se levantaban y huían, sinó que se alentaban para cuidar de los niños y reunirse con otras mujeres. Cuando una mujer se involucra realmente en la atención a sus amigos, los estudios sugieren que se libera más oxytocina. Los estrógenos, añado, parece que nos fortalecen.

Es cierto que tendrá que pasar mucho (o poco) tiempo para conocer mejor nuestra bioquímica, que transforma el estrés en oxytocina en lugar de adrenalina. Mientras tanto vivamos y seamos amigas, que juntas obtendremos esa fuerza desconocida que necesitamos para llevar a cabo todo lo que la vida nos tiene guardado.

Por último, deseo añadir una reflexión que hizo otra investigadora: Ruthellen Josselson, coautora de “Mejores Amigas: los placeres y peligros de las Amistades de mujeres y niñas” (Three Rivers Press, 1998). “Cada vez nos sobrecargamos de obligaciones con el trabajo y la familia, y lo primero que hacemos es dejar nuestra amistad con otras mujeres”, explica la Dra. Josselson. “Las mandamos a un segundo plano. Esto es realmente un error, porque las mujeres son una fuente de fortaleza, se nutren unas a otras. Y hay que liberar un espacio sin presiones en el que podemos tener una de esas pláticas especiales que hay cuando las mujeres nos reunimos. Es una experiencia que cura.”

A Juana Acosta, en su cumpleaños 28 de Noviembre del 2014.

Santa Brígida, Gran Canaria.

@luzcabrales2014

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EL RENACIMIENTO

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renacimientoEL RENACIMIENTO

Sé que todo el mundo, y me refiero al mundial, tiene este día en la memoria debido a que lo relaciona con el terrible ataque a las torres gemelas de New York. El once de Septiembre.
Estaba en Madrid ese día, en ese momento. Aún conducía automóviles. Conducía el mío y estaba disfrutando del vacío de La Castellana. La falta de tráfico. Escuché en la radio que había caído la torre en N.Y. porque un avión se había estrellado contra ella. Era la torre Norte de una de las gemelas. En la noche, las pesadillas superaron la realidad cuando reprodujeron las multitudes cubiertas de polvo huyendo de Manhattan con vistas desde el puente de Williamsburg; la instantánea de un ejecutivo completamente rodeado de humo y hollín en la intersección de Park Row y Brodway se convirtió en el símbolo de la tragedia.
Pero para mí siempre ha sido, es y será ese día, el aniversario del nacimiento de mi padre. Nació en Mompós–“Donde se acuestan uno y amanecen dos”, también llamada Santa Cruz de Monpox, un municipio de Colombia en el Departamento de Bolívar el 11 de Septiembre de 1912.
El decía que era un día mayor que yo, porque nací el 12 de Septiembre (a una señora no se le pregunta la edad), pero realmente era casi un anciano cuando vine al mundo. Ahora estoy aquí en la Plaza de Cairasco, frente al “Gabinete Literario”, en Las Palmas de Gran Canaria, en esta isla que está en el Atlántico, que no en el Caribe. Estoy celebrando el aniversario de Leonardo.
Cuando mi padre murió, yo convalecía de un accidente de tráfico y no podía comunicarme con él por teléfono, porque él estaba estaba incapacitado para hablar. Mi madre, Belisa, me llamó y me dijo “tu papá ya se murió”. Le contesté, agotada por la impotencia “¿…y que voy ha hacer?”. Pasaron años antes que ella comprendiera que yo había trascendido la presencia física de Leonardo.
Ante la imposibilidad de viajar con él hasta los límites del inframundo, al otro lado del río Aqueronte –de acuerdo a la Mitología Griega, pagarle un óbolo a Caronte para llegar al reino del Hades, la morada de los muertos, imaginé que mi padre renacería en un niño, cuando yo secara mis lágrimas.
Dos años después, en el dos mil tres, pude acostarme en su camastro, donde él se cuidaba de la comodidad, con una piel de vaca que cubría su lecho. En la habitación donde había muerto, situada en la casa que teníamos en la Caribeña ciudad de Barranquilla.
Allí, me dormí, de forma plácida y cuando me desperté, estaba convencida que un niño de dos años, andaba por ahí; para hacer y madurar lo que mi padre no había conseguido en sus ochenta y siete años de vida.
Así que además de contar con el apoyo de Leonardo en vida; de contar con su complacencia y complicidad en la muerte, estoy segura que un niño de once años anda por ahí festejando su cumpleaños. Él no tiene que ver con todo este pasado de guerra contra el terrorismo y recesión occidental.
Las Palmas de Gran Canaria, 11 de Septiembre del 2014.

BROTES

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lascartas

Cuando estaba llegando la hora, que era a las once de la mañana,  se ponía frenético. Intentaba concentrarse en la lectura de “Historia de amor y oscuridad” —todas las historias tienen los mismos componentes—, pensaba cuando se dirigía a la cocina y cuando volvía de ella no sabía si lo había hecho: si se había tomado la pastilla contra la ansiedad que debía tomar todos los días a la misma hora, las once de la mañana.

Cuando tuvo el móvil en la mano y le dio la contraseña que usaba para que Verónica no supiera a quien estaba llamando, le temblaba la mano y también pensó en tomarse la pastilla de una vez, pero le dio miedo de volverse incontinente si se habituaba mucho a ella.
Marcó. —Un momento por favor—, le contestaron al otro lado de la línea y enseguida, le pusieron una sinfonía, que aunque era conocida, en ese momento no quiso saber si era de Mahler o de Beethoven. “A la mierda Beethoven”.
Comenzó a realizar su ejercicio de respiración, se llenó de aire el pecho sin abrir la boca, mientras memorizaba “uno”. Soltó el aire lentamente, de nuevo por la nariz y el número uno seguía bailando en su mente.
—Julián, cuánto gusto mi amor—Enseguida el uno desapareció y dio paso a una sonrisa de adolescente. Le dijo que estaba bien. Realmente no le pasaba nada. Seguía con su tratamiento y no le había dado ningún ataque. Su mujer y él se llevaban bien. La hija iba a comenzar la Universidad y se iba a Salamanca a estudiar Diseño de Moda.
—Veamos, veamos—.
Se imaginaba Julián que una muchacha joven de pelo y ojos negros, un poco trigueña con dos velones encendidos a los lados, se asomaba a su paquete de cartas del Tarot y las iba mezclando con unas manos largas, terminadas en uñas pintadas de dos colores.
—Repite conmigo—, dijo.
 “Uy, ahora me va a poner a rezar”. Pensó Julián.
—Querido señor Jesucristo—.
Ella había dicho, que se llamaba Verónica como su mujer.
—Querido señor Jesucristo— repitió él obediente.
Y siguió replicando cada frase que la voz, al otro lado del teléfono, le dijo sobre invocar un espíritu muy poderoso, que movía el destino y la suerte. Un ser que si quería le podía llevar por la ruta de la prosperidad que era la única que no había seguido en su vida. La salud no estaba tan mal si respiraba profundamente hasta diez y se tomaba su “Sanax” a la misma hora y en cuanto al amor, nada le debía el Señor del amor a él, que ya le había concedido todo lo que Julián deseaba.
—Después de esta oración, mi pequeño Julián, deberá hacer un pequeño ritual.
—Si, si, lo que usted diga—. Susurró.
Le dijo que cortara siete limones, por los siete chacras y siete ajos y los colocara alrededor de una vela blanca ( si era dorada tampoco importaba ).
En la noche, después de besar a su mujer, Verónica y en cuanto estaba a punto de conciliar el sueño, ella lo interrumpió de su letargo.
—¿No crees que aquí huele a ajos?—.
—Si, están debajo de la cama, asómate  y lo miras—.
—¡Qué es eso! ¿Para qué tienes esa porquería en nuestro cuarto?—
—Mira mi amor, Después de esta noche, la rueda de la prosperidad comenzará a girar y nos ganaremos la lotería con estos números que tengo envueltos en dos hojas de laurel. Tú has de cuenta que ese olor de ajos, corresponde al olor de los brotes verdes que el gobierno anuncia últimamente. Ya verás como sube la economía; consigo trabajo aunque sea mayor de cincuenta años y podremos pagar la hipoteca sin problemas.
—Ah bueno, ¡eso es otra cosa!—. Murmuró Verónica antes de darse la vuelta y dejar el despertador, puesto a la misma hora de siempre.
Apagó la lámpara. La oscuridad llegó y enseguida se quedaron dormidos los dos.
©LuzMaríaCabrales2014